martes, 13 de noviembre de 2007

Principe & Angel

Recordar cuando fue no se me hace difícil, imágenes pasean mi mente desde aquel día, como fue... no importa, lo que importa, fue que así sucedió! aún recuerdo aquel día... tu imagen de grande, de fuerte... esa que pocas veces me impacta, funcionó a la perfección en mí. Que haces, como lo haces?

Eres ese príncipe con el que nunca soñé, ese que llega y rescata a la doncella... ese del cual la princesa siempre estuvo enamorada y nunca antes lo había visto. Ese hombre fuerte, con coraje, con valor... ese que llega a rescatarla, que con la eterna luz de sus ojos y su sonrisa de paz, consigue atravesar esa pared frente a mí, esa pared que nadie a logrado traspasar, y que se convierte con solo respirar en rabos de nubes que se esparcen con el viento hasta la eternidad.

A ese que llega a mí, con capa y espada, con aquel escudo mágico que algún día con palabras sabias el gran hechicero heredo... Aquel que irradia valentía, que inspira confianza, que ahuyenta mis fantasmas...

Justo, ese ser, un día se sintió cansado y bajo la guardia... fue cuando pude ver sus ojos... su cara estaba descubierta, en aquel momento su armadura desapareció, me encontré sumergida en sus ojos, pude ver su corazón, camine hasta su lado y fue ahí donde siguiendo sus latidos, acoplándome a sus ser, abrigando sus fríos, descubrí que mi príncipe... Aquel con tanta valentía, aquel que tranquilizaba mis miedos con solo escuchar su voz, aquel que irradiaba fuerza, era mas grande de lo que había creído hasta ahora...

No era sangre azul lo que corría por sus venas, era roja... Roja pasión, roja amor... y su armadura había cedido para que mi ángel lograra desplegar sus alas, si, mi ángel... ese príncipe, con el que creí nunca había soñado, no era, si no mi ángel... el que siempre me acompaño en mis sueños, el que ilumino mis días oscuros, era aquella suave brisa que secaba mis lagrimas, aquel susurro en mi oído.

Mi príncipe y mi ángel, la misma persona diferentes circunstancias... El principio y la eternidad...

Pero, no eres mío... a lo mejor no eres de nadie... nuevamente llega el vacío a mi corazón!
Necesito escuchar tu voz...

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